Crédito hipotecario

El crédito hipotecario consiste en un contrato en el que la garantía de un crédito que bien puede ser usado por una entidad bancaria u otro prestamista, toma posesión del inmueble que tiene como propiedad el prestatario, es decir, quien solicita el crédito. El bien que se tiene como garantía se mantiene en posesión del propietario siempre y cuando cumpla con los pagos acordados con el banco. Por otro lado, si el acreditado se atrasa en los pagos, el banco procede a demandar y ahora el inmueble pasa a manos de la entidad.

Elementos principales por los que está compuesto un contrato hipotecario 

El capital

Es la suma de dinero que el prestamista le proveerá a quien lo solicita y este, se irá devolviendo continuamente en un plazo determinado y que es acordado entre las dos partes hasta completar el total de la deuda. Este precio no debe superar el precio total del inmueble.

El plazo

Es el lapso de tiempo en el que se estipula, debe hacerse la totalidad de la deuda. Este consta de cuotas mensuales que según las preferencias que manifieste el prestatario llegará a un acuerdo con la entidad. Al tratarse de una importante cantidad, los plazos son generalmente largos, lo que supone una mayor suma de intereses y comisiones.

Tipo de interés

Es una suma adicional a las cuotas de la deuda total que paga el prestatario por haber solicitado a la entidad el dinero. Esta cantidad agregada está sujeta a cambios.

Modalidades de intereses de los créditos hipotecarios

Las modalidades que usan los bancos para cobrar el dinero que ha sido prestado, se clasifican en: intereses fijos, mixtos o variables. A continuación, los veremos con más detalle:

Interés fijo

hipoteca – que es un credito hipotecaLa suma del interés es fija, lo que indica que el precio a pagar en las cuotas mensuales es estable. El asesor encargado de tu trámite le indicará según la cotización las cuotas que pagaría. Esto asume confianza y tranquilidad para el prestatario, pues no tendrá que preocuparse en caso que la adición de interés aumente su valor. Para esta modalidad se estipula un plazo máximo de 20 años para completar el pago de la deuda.

Interés variable

Este tipo de interés, que como su nombre lo indica, es variable, radica en el ajuste que se hace según las condiciones del mercado actual y puede ser evaluado de manera anual, semestral o incluso, trimestralmente. El interés inicial no supera el valor del interés fijo que tienen algunas hipotecas. Además, para esta modalidad se ofrece un periodo de tiempo mucho más amplio que oscila entre los 20 y 30 años pudiendo aumentar. Las ventajas son relativas si tenemos en cuenta que la cuota es dependiente, pues puede tanto aumentar su valor, como disminuir significativamente.

Interés mixto

En esta modalidad el banco cobra al prestatario durante la etapa inicial un interés fijo que puede mantenerse entre tres y cinco años. Una vez haya terminado esta fase, el prestamista o la entidad bancaria le establece al prestatario una cuota de tipo variable, que como ya lo mencionamos, está directamente relacionada con el mercado del momento y puede incrementarse o reducirse.

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